Diario del viaje a Valls por HIPATIA

Toda la semana pensando en el viaje, imaginándome el encuentro, la gente, los cánticos…La sorpresa empezó el día de antes, cuando mi regalo de cumpleaños llegó por adelantado… ¡La camiseta oficial del CAI! Ya tenía todo lo necesario para formar parte de la Marea Roja.

El autobús partía a las 11 del pabellón y, nada más arrancar, justo antes de llegar al primer semáforo, los cánticos de “ALCOHOL, ALCOHOL…” sonaban en las gargantas de los Inchas y la primera botella fue a parar a mis brazos…El comienzo era insuperable, poco a poco los cánticos me iban contagiando esa magia que hace afición, ese sentimiento que une a la gente que comparte un sueño. La primera parte del viaje se pasó volando entre conversaciones, risas, gritos, botellas…y la gente ansiaba parar…para seguir comprando “ALCOHOL, ALCOHOL…”.La estación de servicio se tiñó de rojo y alguna que otra se arrepintió de acomodarse en el sillón relax quitándose las zapatillas…Una vez cargados con las provisiones, volvimos al bus para continuar la “aventura”. Esta segunda parte del viaje fue mucho más amena, cuando dos de los Inchas se dispusieron a vender sus “productos oficiales” y el “Murciano” en un día inspirado (o quizás gracias al alcohol…) contagió el ambiente de humor y las carcajadas resonaban por todo el autobús. Después de un intento de entrevistar al de la garita de la autopista, de ver una típica fábrica catalana, de encontrar el carro robado de Manolo Escobar…llegamos por fin a Valls y, como ya debe ser habitual, nos perdimos y no encontrábamos el pabellón. Tras dos vueltas por fin llegamos a éste y nos bajamos sobre las 14:15 dispuestos a comer ( y a seguir con el “ALCOHOL, ALCOHOL…”).

Los integrantes del bus nos disgregamos, unos se quedaron en el bar del pabellón, otros a comer de restaurante, otros a conquistar el Parque Grande…Pero al final nos juntamos todos en la entrada del pabellón, preparados para recibir a la plantilla rojilla. Mientras esperábamos, el fútbol ocupó los minutos perdidos (“POTATO SELECCIÓN, POTATOOOOO SELECCIÓOOOOON…”) y amenizaron la ansiosa espera. Los jugadores llegaron uno a uno y, pese a llevar todo el día preparando la garganta, fue lo que terminó de animar a la gente, expectante ante el encuentro.

Poco a poco nos fuimos acomodando en nuestros asientos, no sin antes felicitarle el santo a nuestro querido amigo J.H., y la grada iba adquiriendo nuestro color. Las banderas y pancartas se colocaron, al bombo comenzó a sonar y todos juntos comenzamos a corear uno a uno los nombres de toda nuestra plantilla. El encuentro, que hasta el último minuto nos mantuvo metidos en el partido, transcurrió entre cánticos y más cánticos: unos deportivos (“CAI…CAI…”) y otros con alguna connotación política (“COPÓN, COPÓN, COPÓN, CATALUÑA ES DE ARAGÓN”) por lo que yo pensaba que íbamos a salir escoltados, pero no, la afición contraria, que junto a su speaker no mostró mucha comprensión durante el encuentro, se mostró amistosa al finalizar el partido e incluso los cánticos de “ALCOHOOOOOL, ALCOHOOOOOL, ALCOHOL, ALCOHOL, ALCOHOOOOL, HEMOS VENIDO A EMBORRACHARNOS, EL RESULTADO NOS DA IGUAAAAAL” lograron arrancar muchas sonrisas.

Muchos nos quedamos pálidos al finalizar el encuentro, no podíamos ni queríamos creer en la derrota, pero no impidió que saliéramos a despedir a nuestro equipo, a nuestros jugadores. Aunque la última cerveza fue la más amarga de todo el día, el recordar los momentos, invocar los cánticos provocantes del encuentro, al haber conocido a tanta gente con la misma motivación nos devolvió la sonrisa y llegó el momento de regresar. Los ánimos poco tenían que ver con los de la ida y los cánticos dejaron espacio para conversaciones, sueños y una cinta de monólogos que lograron distraernos de la derrota.

Me gustaría destacar a varias personas: el primero el conductor, que en todo momento se comportó impecablemente, dejando que su autobús se convirtiera en una sala de fiesta (con todo lo que eso conlleva), con su paciencia después de más de una hora de micrófono e incluso colaborando con su chiste del “Y esooooooooooo”. También nombrar el trato recibido por parte del Vicepresidente del C.B.Valls, que durante un buen rato nos amenizó con una charla de baloncesto. Por último agradecer la asistencia y comportamiento de la Marea Roja. Los Inchas se han convertido en mi referente, el modelo a seguir animando desde antes del partido para seguir haciéndolo después de la derrota…La gente que iba por primera vez (entre los que yo me incluyo) y, aunque no estuvimos de pie todo el encuentro, nos contagiamos rápidamente del ambiente. También nombrar a la gente que se desplazó en coche…en Opel o en Mercedes…A todos: GRACIAS.

Este ha sido mi primer viaje con los Inchas Lleons…pero no será el último!!! AUPA CAI!!!

HIPATIA

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