DIARIO DEL VIAJE A GRANADA (1)

A las 6 de la mañana me sonaba el despertador. Pensaba que a estas horas todavía no existían las calles, pero a la misma hora que tantos fines de semana me acuesto hoy me levantaba, y no por obligación.

Posiblemente para ir al curro habría estado vagueando en la cama durante minutos, pero hoy 28 de mayo era una fecha histórica, tenía el privilegio de ir a Granada para asistir al quinto y definitivo encuentro de los playoffs. Todo a una carta; si ganamos estamos en ACB; si perdemos… esa palabra no existía en el diccionario caísta, así que ni pensarlo.

Son las 7 de la mañana cuando llego al parking del Príncipe Felipe y ya hay unas decenas de aficionados esperando a que llegue el autobús rumbo a la ACB.

Allí mismo me entero que hay otro autocar que ha montado el heraldo con 50 afortunados que iran cargados de camisetas oficiales, bufandas, camisetas de entrenamiento… espero poder recibir alguna también al subir al bus que para eso he pagado 60 €uros…

Con los ojos demasiado pegados para ser consciente de mis actos montamos en el bus y las mejores plazas ya han sido ocupadas, quedando para los últimos las más incomodas.

Con los amigos de Inchas Lleons que ya empecé a conocer en anteriores desplazamientos vamos hablando, y van pasando los kilómetros. Afortunadamente ellos habían venido bien provistos de comida y bebida, por lo que el viaje se hace mucho más ameno. (Alcohol, Alcohol, Alcohol…. Hemos venido a emborracharnos el resultado nos da igual… Y UNA MIERDA!)

Realizamos un par de paradas antes de llegar a Madrid, para ir tomando cafés y despertándonos, y a eso de las 12 hacíamos el tercer alto por Toledo para luego aguantar el máximo de kilómetros hasta la hora de comer. El autobús estaba cogiendo ya ambientillo de fiesta, cánticos, gritos, aplausos… La Marea Roja tomaba forma y el gran showman del bus, Adrián, ese pocho, ese pocho no paraba de imitar y hacernos reir.

La amiga Cristina, secretaria del club era la encargada de ‘cuidarnos’ y la que esperaba yo que nos regalase camisetas del CAI. El presupuesto del club no debía estar para muchas alegrías porque la profe nos dijo que había unas cuantas camisetas oficiales para dar a los que superen las pruebas, y sino también hay regalos de consolación… Una lastima que luego estos regalos fueran piruletas de la CAI y las camisetas oficiales fueran las de entrenamiento… las mismas que el otro autobús del heraldo recibían todos, pero además la de tirantes oficial

Pasa ese peazo película que padecemos (Amor Ciego) y tras responder algunas preguntas algún otro aficionado del bus es correspondido con la camiseta que regala Cristina a los acertantes.

Fer de Inchas se merecía sobradamente su camiseta gritando a viva voz la alineación del CAI Zaragoza… (con el cuatro desde New York… Otis …..) y vaya forma de meternos a todo el autobús en el ambiente y de animar… ya podían contratarlo para speaker del pabellón y no el que tenemos… (de-fen-sa… es-mo-rís… ¿No vio más capítulos de barrio sesamo?).

Cuando se acaban las escasas camisetas que el club ha traído para repartir en el autobús, tenemos el privilegio de ser gratificados con unos bonitos caramelos en forma de piruleta del club CAI…

Desde primera hora de la mañana están circulando esos briks y esas botellas que han traído en su neverita (muy preparados los inchas para la aventura), pero conforme pasan los kilometros es cuando se empieza a notar más la pesadez del viaje, agravado por unos conductores suicidas. Al paso de la autovía por Despeñaperros es cuando nos damos cuenta del riesgo de viajar con estos chóferes que nos había correspondido. Frenazos bruscos, exceso de velocidad en curvas peligrosas… y lo que falta por llegar…

La hora de la comida se retrasa y los nervios de los fumadores, hambrientos o sedientos viajeros empiezan a recomendar una parada para poder satisfacer a todos nosotros. Sin embargo ‘el jefe’, ‘el murciano’ pasa totalmente de la decisión democrática de parar (al más puro estilo pp), y continua el trayecto.

Nuestro ‘pocho’ no ha cesado ni un momento de alegrarnos el viaje con sus imitaciones, y como también contaban en el diario del periódico de Aragón, este mismo Adrián en el anterior desplazamiento a Plasencia, no dudo ni un solo instante a la hora de echarle morro en medio de la plaza extremeña y ponerse a pedir dinero a los viandantes, llegando incluso a hacerlo a un policía. Este Adrián es un crack y todos los que viajamos con él no podíamos dejar de reírnos con sus gracias, que también hacía extensibles a Cristina y a los conductores.

El momento de mayor tensión en este viaje se produjo cuando llevábamos ya hora y medía de retraso en la parada para comer, el chofer se seguía negando a acceder a una de las muchas vías de servicio que dejábamos atrás, y ambos conductores reaccionaron con agresividad y perdiendo totalmente los papeles ante las quejas de todos los que viajábamos en el bus y llegaron a comenzar una rotonda para realizar un cambio de sentido hacía Zaragoza.

Acabaron entrando en razón, reculando en la rotonda (!!!), y entrando en la estación de servicio para poder comer, cuando estábamos ya a 60 kilómetros de Granada… No comment…

Reconozco que yo no tenía mucha hambre, los nervios por la importancia del encuentro no me habían permitido dormir y alimentarme con normalidad en los últimos días, pero cuando terminamos de comer y volvíamos al autobús, recuerdo que le comente a Rafa… ‘No olvides que está es la última vez que viajamos en bus antes de ser de ACB…’ Yo estaba muy convencido de nuestros jugadores, la afición estábamos muy optimistas y en ningún momento nombrábamos la palabra derrota.

Finalmente llegábamos a Granada y con unas horas libres para conocer la ciudad o para refrigerar con unas cervecitas andaluzas nuestros cuerpos, optamos por esta ultima opción y nos sentamos frente a unas taquillas abarrotadas de gente de Granada que todavía tiene que recoger sus localidades.

Nos reciben con una pitada, pero nos sentamos allí junto a unos tios súper simpáticos del Frente Nazarí. El buen rollo entre aficiones es patente entre los más fieles, Inchas y el Frente han salido juntos por Zaragoza y ahora en Granada continúan de colegueo.

Tras alguna cervezita y ser grabados por el cámara de Antena Aragón, comienzan a llegar el resto de la Marea Roja. El autobús de Heraldo con otros 50 aficionados, y el resto de caístas que han viajado por su cuenta.

A las 18:30 nos levantamos para ir a recibir a los jugadores del CAI que llegan al pabellón. Por el camino nos cruzamos con los chicos del Granada de fútbol de 2ª B que siguen encerrados en el estadio anexo al pabellón ante la mala situación económica del club futbolero.

Formamos un pasillo alrededor de los jugadores y el primero en bajar es Julbe, seguido ya por Pepe Arcega, y después Benito Doblado, Rocky Walls, San Miguel, Ciorciari, Ferrer, Ereña, Sabaté, Lescano, Esmorís, Mesa, Oscar Gonzalez y Otis Hill cerrando el grupo.

Cuando nos queremos dar cuenta ya estamos esperando a recoger nuestras entradas para acceder al pabellón… Pero eso es otra historia que mañana martes os sigo mandando que llevo ya demasiado rollo… Espero no aburriros, mañana seguimos en el interior del Palacio Granadino.

Diario de un viajero a Granada - 1ª Parte Lunes 7 Junio 2004

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